"Las tazas sobre el mantel,/
la lluvia derramada./
Un poco de miel, un poco de miel,/
no basta.../
... Te vi que llorabas,/
te vi que llorabas por él./
Yerba Mate.
En todo caso, Yerba Mate. Lo odias. Prefieres un Té de durazno con miel.
Pero yo amo la Yerba Mate.
Y mientras bebo un poco más, clavas tu mirada de ira en mis ojos que te comienzan a desesperar porque te observan fijamente y con aires de frialdad.
Para qué lo quieres saber, no puedo entender. Mi respuesta es vaga, no me satisface contar que sigo pensando en él. Y que sigo aquí estando contigo. Tampoco entiendo cómo es que ha de importarte, si entre tú y yo no existe nada más que una amistad, que se hace de vez en cuando y de cuando en vez una cómplice del placer.
El Mate relaja mis aturdidos pensamientos encontrados. Y tu té de durazno se enfría. Sientes que en esta mesa hay alguien más sentado. Porque sabes perfectamente que en mi cabeza lo tengo. A él. Y mi cuerpo aún tiene algo de su olor.
"¿Por qué andas con él también?". Y te recuerdo una ves más que las escenas de celos no caben entre los amigos aunque sean amantes. "No soy tuya, no preguntes". Pero tú andas decidido a conocer detalles que no te corresponden. Si no te conociera, pensara que te excita imaginarme con otros.
Se acaba mi Yerba Mate y asunto concluido.
Te beso y siento tu lengua húmeda en mis labios.
Y me voy a dormir dándote la espalda.
"TÉ PARA TRES". Soda Stereo.
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